domingo, 5 de febrero de 2012

Tentación

EL sol entretejía con sus rayos de luz numerosas sombras que se alzaban desde los frondosos árboles frutales.
Evie corría descalza sobre las mullidas y suaves olas esmeralda. Sus vaporosas ropas y su fino cabello ondeaban al compás del viento, acariciando su delicado cuerpo. Sorteó con gracia todos y cada uno de los árboles que se interponían entre ella y su destino, buscando uno en particular. Avanzó hasta encontrarlo y se paró ante sus raíces. Un imponente y majestuoso manzano se erguía orgulloso en el lugar indicado, señalando el horizonte entre la tierra que le alimentaba y el cielo hacia el cual se desperezaba.
La muchacha se situó a su vera y, entre cautelosa e indecisa, dio un rodeo apoyándose en la tosca madera de su tronco.
Preciosas manzanas carmesí se exhibían sobre ella, expectantes. Las ignoró, desviando su atención hacia un solitario y maduro fruto rojo sangre que descansaba sobre el suelo, ofreciéndose en contraste con la verde hierba.
Tantas historias, tantos mitos y leyendas. Tantos miedos sin fundamento.
Evie se agachó a recoger aquel atrayente alimento prohibido.
Sus finos dedos no habían tocado aún su superficie cuando una escurridiza, rápida y letal serpiente atacó, devolviéndola bruscamente al Paraíso.

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