domingo, 5 de febrero de 2012

Retenida

Keiry miró hacia la puerta, luego hacia el teléfono. Un hombre ocupaba el espacio existente entre ambas cosas. Imposible llegar a ninguna antes que él.
- Déjeme marchar- ordenó, intentando evitar que le temblara la voz. No lo consiguió.
Su captor la observó, incrédulo. Soltó una carcajada burlona que se extinguió repentinamente al observar el mohín que le dedicaba la chica, completamente serio. Pensativo, dejó volar su mirada al aparato.
- Puedes llamar a alguien para que te venga a buscar – aceptó finalmente. Se acercó al teléfono, lo descolgó y se lo tendió, expectante.
Keiry le devolvió la mirada en silencio, atónita, sin creerse que el hombre que la retenía le diera la llave de su libertad con aquel gesto. Desconfiada, se le acercó lentamente, midiendo cada paso que daba. Él aún le ofrecía el teléfono. Lo cogió, temblorosa, y se atrevió a apartar los ojos de él tan sólo el tiempo suficiente para marcar los números correctamente a la primera vez. Rezó por que respondieran al otro lado. La respuesta esperada fue inmediata.
- Policía.
- Me llamo Keiry Osher, quisiera denunciar un secuestro- recitó, sin apartar los ojos del hombre. Éste la observaba inquietantemente tranquilo.
- ¿Quién ha sido el desafortunado?
- Yo.
- ¿Usted?- se produjo una muda pausa de incredulidad al otro lado de la línea.
- La misma- confirmó ella-. ¿Pueden ayudarme?
- Por supuesto. ¿Sabe dónde se encuentra? ¿Quién la retiene en contra de su voluntad?
Las piezas del puzle encajaron bruscamente. Keiry miró al hombre, entendiendo repentinamente la razón de que le hubiera permitido realizar una llamada sin sentido. No lograría escapar con vida de allí. No tenía ni tendría información de dónde se encontraba o quién era su misterioso captor, cuyos ojos reflejaban ya la inminente victoria.
- Gracias por su escasa e insuficiente ayuda, pero no creo que vaya a ser necesaria más- suspiró, frustrada, rindiéndose ante lo inevitable.
Colgó el artefacto antes de recibir respuesta alguna. El vencedor sonrió macabramente ante su reciente sumisa.

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